Mireya Lazcano
Nunca pensé que doliera tanto la pérdida de un ser amado, el sabado por primera vez experimenté la pena del alma, mi abuela murió, ella era una abuela muy trabajadora crio siete hijos en valparaíso, siempre vivieron en una casa grande en el Cerro Polanco, ahí la conocí en el cerro, la ví a los minutos de nacer, ella siempre impecable, con sus uñas largas y rojas, siempre arreglada como para una fiesta, le gustaba cantar mientras cocinaba para su gran familia, fuí la primera en llegar al clan de los nietos, 18 actualmente, los 18 la despedimos con mucha pena, nos dejó a cada uno un gran recuerdo, pero a mí especialmente ya que fuí la que la conoció por más años, crecí al lado de ella, nunca falté a visitarla ni dejé de hablar con ella, era una gran amiga, le gustaba salir a bailar tango, tenía las piernas de una porteña, piernas largas y firmes por que no le gustaba tomar la micro ni el ascensor, siempre llegaba caminando, bajaba el cerro a las seis y media de la mañana para llegar a la fabrica de pantalones donde trabajaba, se levantaba a las 4:30 para dejar cocinado a sus hijos.
Mi abuela fue una mujer sobresaliente, siempre la admiré, de caracter fuerte, porbre del que le dijera algo que a ella no le parecía por que se defendía con todo ella y a los suyos.
La voy a extrañar toda la vida y la lloraré lo que sea necesario, le recoradré bailando tango y esperandome a la salida del ascensor polanco cuando yo llegaba del colegio.
TE AMO MIREYA
Mi abuela fue una mujer sobresaliente, siempre la admiré, de caracter fuerte, porbre del que le dijera algo que a ella no le parecía por que se defendía con todo ella y a los suyos.
La voy a extrañar toda la vida y la lloraré lo que sea necesario, le recoradré bailando tango y esperandome a la salida del ascensor polanco cuando yo llegaba del colegio.
TE AMO MIREYA


